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viernes, 1 de marzo de 2013


ESTILOS Y GÉNEROS LITERARIOS ANTIGUOS

Antes de resumir la influencia real de estas literaturas religiosas y seculares en la producción de la Biblia, es necesario repasar los muchos géneros, o tipos, de material literario que se encuentran entre estas varias naciones, lenguajes y culturas. Los tipos literarios son entre ocho y quince, de acuerdo a si combinamos o hacemos una distinción entre ciertos subgéneros.
Acordemos que hay nueve tipos importantes de literatura, teniendo presente que tipos similares (depurados de aberraciones teológicas y de hechos) se muestran en mayor o menor grado en nuestra Biblia.

1. En su mayoría, los documentos que se encuentran en algunos lugares son documentos comerciales. Desde tiempos muy antiguos, las operaciones de negocios usaron la escritura en forma práctica para mantener sus registros y para la confirmación de sus acuerdos.
2. No muy lejos de este propósito se encontraría el uso epistolar, es decir, la comunicación personal entre oficiales o amigos.
3. Los códigos legales y los registros de las cortes también eran esenciales para manejar la vida comunal. Sólo tales documentos escritos podían asegurar la uniformidad de la práctica.
4. En la antigüedad, los documentos políticos, tales como los tratados que describimos antes, eran considerados sacrosantos e inviolables. Se hacían copias para todas las partes involucradas, para el depósito sagrado y para el anuncio público. Todavía se están descubriendo pistas nuevas que indican la amplia y sorprendente capacidad de leer y escribir que existía en la antigüedad.
5. Los materiales historiográficos no están muy lejos de la categoría anterior, puesto que los registros de los sucesos del momento, tales como las crónicas de los reyes, a menudo eran de naturaleza política propagandista. Los escritos épicos eran una combinación de hechos y fábulas. Los textos proféticos de augurio pueden ser colocados bajo una de dos categorías que todavía no hemos nombrado, pero existe una buena razón para nombrarlos aquí. El sistema «científico» de predicción que pretenden sostener sería patentemente impracticable si los eventos que contienen esos textos no fueran históricamente exactos. Los textos de augurio a menudo prueban ser manifiestamente más confiables que las crónicas de los reyes.
6. Las composiciones poéticas ocurren en todas las culturas, a menudo con contenido religioso, a veces legendario, ocasionalmente divertido; hasta se han encontrado en el prólogo y el epílogo del famoso código de ley Hammurabi.
7. La literatura religiosa de los pueblos vecinos es, con toda seguridad, lo que alguien que no es especialista pensaría en un principio cuando le pidieran que considerara materiales comparativos. La Biblia en sí misma es, sobre todo, un libro «religioso». Esperamos que lo que se ha dicho hasta ahora haya informado al lector lo suficiente como para hacerlo consciente de que en realidad muchas diferentes categorías de escritos humanos han influido en varias porciones y en varios aspectos de nuestras Escrituras. En realidad, los textos religiosos o las inscripciones fúnebres, votivas (referentes a los pactos), y de naturaleza ritualista, todos tienen influencia en algunos detalles dentro de la Biblia. Pero la sub-categoría a que generalmente nos referimos como mitológica siempre ha atraído el mayor interés y análisis, ya sea que este merezca ser el caso o no.
8 y 9. Unidas muy de cerca con la expresión religiosa en sí estarían la categoría (8) literatura de sabiduría y (9) los escritos proféticos. La primera se encuentra en una variedad de formas entre los babilonios (escritos cosmológicos que se enfocan en Ishtar [Astarté], la reina del cielo), los egipcios, los cananeos y los arameos. Se ha afirmado que cada uno de estos ha tenido una influencia directa en el pensamiento y la escritura hebrea, especialmente las fuentes egipcias y cananeas. Los adivinos, videntes y profetas extáticos abundaban durante el tiempo del mundo bíblico, y se ha escrito mucho para identificar a los profetas hebreos con ellos. Sin embargo, el hecho es que tanto el tipo de mensaje como los escritos de los profetas de Israel no tienen paralelo.
Los escritos apocalípticos («descubierto, revelado») son un tipo especializado de material (seudo-) profético. Constituyen una clase única de escritos intertestamentarios judíos y de los cristianos primitivos, ambos imitando pasajes encontrados en Ezequiel, Daniel y el libro del Apocalipsis del Nuevo Testamento, y pretenden ser la obra literaria de algún santo del Antiguo Testamento. Esto se hizo para darles autoridad a los escritos en una época en que la palabra profética auténtica había cesado.


LA INFLUENCIA DE LA LITERATURA ANTIGUA EN LA BIBLIA
En cuanto a la influencia de la literatura antigua en la Biblia, ya se ha mostrado que mientras que la Biblia tiene elementos que son paralelos a todas esas categorías literarias, es en sí misma un producto diferente. Los efectos sobre ella de escritos extrabíblicos son indiscutiblemente limitados y controlados por virtud de su origen divino. Aunque la Biblia cita otra literatura unas pocas veces (por ejemplo, vea Números 21:14; Josué 10:13; 2 Samuel 1:18; 2 Reyes 1:18; 1 Crónicas 29:29; Hechos 17:28; 1 Corintios 15:33 (NVI); Tito 1:12; Judas 9, 14), la relación es que comparten el medio literario y el modo de expresión, más que la fuente o la determinación directa.
Como mencionamos antes, la mayoría de las personas pensaría que los escritos mitológicos antiguos, tanto los de tema cosmológico como los épicos, serían los más cercanos al contenido de la Biblia. Pero las presentaciones teológicas e históricas contrastan tanto que no vale la pena compararlas. Se podría hacer una comparación válida entre la estructura poética y el repertorio, como también entre la terminología ritualista (de culto) de Ugarit (cananea) y el Antiguo Testamento, pero aquí también las presunciones teológicas de ambos son polos opuestos.
Hemos indicado ya la marcada distinción entre el profetismo en Israel y el fenómeno similar aparente en las culturas que los rodeaban. La fuente o el factor causante hacen una diferencia crucial también aquí. Tal vez el vínculo más cercano, o el estilo y contenido compartido, aparece en la literatura de sabiduría. Esto merece una explicación.
A través del Cercano Oriente antiguo se había desarrollado una clase de hombres sabios—escribas que tanto creaban como coleccionaban dichos sagaces. Por lo general, estas personas eran patrocinadas por los reyes (vea Proverbios 25:1) o por los sacerdotes. Los instructores de los jóvenes egipcios instaban a estos a que aspiraran a la profesión de escribas como la profesión más noble y de influencia. Los escribas eran entrenados usando literatura de sabiduría, y también escribían literatura de sabiduría. Esta forma particular de escritura ha compartido tanto en común en las varias culturas, que existe un debate que no se ha solucionado, por ejemplo, sobre quién tomó de quién en el caso del paralelo cercano entre Proverbios 22:17 hasta 23:14 y «La sabiduría de Amenemope» de Egipto. Además de la categoría apocalíptica antes mencionada, la literatura de sabiduría era popular con los escritores intertestamentarios en libros apócrifos tales como Eclesiástico (o Sirácida) y La Sabiduría de Salomón, junto con el tratado rabínico Pirqe Aboth (Dichos de los padres).
Los críticos de la Biblia del siglo XIX propusieron que ambos, las narrativas antiguas y los complejos códigos legales del Pentateuco, fueron de múltiples escritores, y que habían sido compuestos y reescritos a través de varios siglos. La teoría de ellos fue una teoría de desarrollo o evolución. Para el siglo XX, los arqueólogos habían desenterrado y traducido mitos relacionados con la creación, el diluvio y con los códigos de la ley real fechados mucho antes de Moisés. Los críticos entonces modificaron sus teorías, insistiendo que los hebreos tomaron de las fuentes babilónicas. Descubrimientos posteriores y un análisis comparativo cuidadoso han apoyado la independencia de la Biblia en lo referente al origen de su contenido. Es en la esfera del lenguaje y del estilo, y varias formalidades, que la literatura extra-bíblica nos ayuda a colocar a las Santas Escrituras en su contexto histórico y literario apropiado.
El mundo del Nuevo Testamento estaba grandemente influenciado por la cultura griega (el «helenismo») y la administración romana. La sociedad combinada grecorromana contribuyó a la forma de la Escritura del Nuevo Testamento, sin embargo no perdió en realidad sus raíces judaicas. Esto se ha demostrado por medio de estudios intensivos y comparación de los Evangelios, Hechos (en realidad Lucas-Hechos como una categoría de «historia general» de literatura helenística), y los varios tipos de cartas del Nuevo Testamento con documentos y fragmentos de documentos antiguos del mundo mediterráneo.
Es interesante observar la forma en que los eruditos, en el campo combinado de clásicos (estudios griegos y latinos) y del Nuevo Testamento, se esfuerzan y luchan—discrepando los unos de los otros—para señalar paralelos exactos entre los escritos bíblicos y los seculares. Los expertos literarios hablan de las características genéricas: «forma» (estilo lingüístico e idioma), «contenido» (materia), y «función» (el propósito del autor). No es sorprendente que en la primera categoría haya paralelos cercanos y útiles (que ayudan a la comprensión y aceptación). La tercera característica tiene influencia general pero no conexión precisa. Es cuando llegamos al «contenido» que la Biblia se separa de todos los demás libros, porque aquí tenemos la inspiración divina, dada por Dios en cuanto a su mensaje y a su origen.
Un aspecto de tal análisis debería servir para ilustrar la naturaleza similar, y sin embargo diferente, de la comparación bíblica-secular. Los Evangelios pueden parecer caer en el patrón de escritos biográficos grecorromanos, mientras se entienda la biografía como registrando «historia». Pero para los griegos, las biografías tendían a desplegar un idealismo no histórico, debido a la determinación del autor de presentar a los personajes como tipos o paradigmas que los lectores debían imitar antes que como individuos históricos verdaderos. El texto de la Biblia en verdad presenta hechos históricos. Pero en agudo contraste con las composiciones griegas, con la excepción del Dios-hombre Jesucristo, ninguno de los personajes en la narración es presentado como persona ideal.
Entonces, en su totalidad, las Sagradas Escrituras, ambos el Antiguo y el Nuevo Testamentos, no están completamente separadas de los tipos y expresiones normales de su época. Pero sin embargo, se destacan como excepcionales y verdaderamente incomparables en su autoridad y valor instructivo.

BIBLIOGRAFÍA
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