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viernes, 10 de febrero de 2012

UNA ACLARACION URGENTE DEL VOCABLO “CRITICAR”

UNA ACLARACION URGENTE DEL VOCABLO “CRITICAR”

Por largo tiempo he visto el gran aprieto que los cristianos hispano hablantes tenemos con la concepción y expresión “critica, o criticar”. Se oyen variadas resoluciones al respecto, la mayoría, tratan de censurar o híper-aclarar dicho término cuando lo usan en distintos contextos, sean orales, o escritos. 
Es nuestra opinión que mucho de los cuidados que se deben tener dándole un uso apropiado, con la intensión de no herir sensibilidades, aun cuando es plausible mantener mesura y equilibrio en momentos específicos aclaratorios, y contextuales referidos a lo que deseamos comunicar, no por ello, debemos de debilitar la fuerza e intensión original del uso del vocablo en el sentido griego que los autores del NT aplican. 

 Muchos autores del NT usaron una gama muy variada de este término y con el valor agregado que la riqueza del idioma griego koiné suma. 
Al observar el espectro de usos esgrimidos nos ayudan en gran manera a aclararnos, dónde y cuándo y cómo pueden emplearse fielmente en el caminar cristiano, sin caer, el lo que conocemos como la criticadera, sin cimiento, y convertirse en un criticón que sólo critica por criticar, por el placer de hacerlo. 

 La RAE enuncia que criticar es: ___criticar. (De crítica). Juzgar de las cosas, fundándose en los principios de la ciencia o en las reglas del arte. || 2. Censurar, notar, vituperar las acciones o conducta de alguien. Y el rango idiomático se amplía con: criticastro. (De crítico). Modo despectivo: Crítico que sin apoyo ni fundamento ni doctrina censura y satiriza las obras de ingenio. Asimismo, criticón, na. (De crítico). adj. popular: Que todo lo censura y moteja, sin perdonar ni aun las más ligeras faltas. 
Con lo anterior tenemos claras las fronteras semánticas de nuestro castellano, no obstante, cuando confrontamos los matices de sentido idiomático, castellano con los del griego koiné del NT, florecen cambios y abismos enormes en los sentidos y la idea que los autores inspirados por el Espíritu Santo concebían y anhelaban significar a la iglesia del Señor. 

 Iniciamos con las variadas palabras que constan en griego para comunicar estas ideas.
Las palabras griegas manejadas en el NT son: 

       κρίνω [juzgar],

      κρίσις [juicio],

      κρίμα [decisión, fallo],

      κριτής [juez],

      κριτήριον [medio de juicio],

      κριτικός [capaz de juzgar],

      ἀνακρίνω [investigar],

      ἀνάκρισις [audiencia],

      ἀποκρίνω [responder, contestar],

      ἀνταποκρίνομαι [replicar],

      ἀπόκριμα [decisión, sentencia],

      ἀπόκρισις [respuesta],

      διακρίνω [juzgar],

      διάκρισις [discernimiento],

      ἀδιάκριτος [imparcial],

      ἐγκρίνω [clasificar con, contar entre],

      κατακρίνω [condenar],

      κατάκριμα [condena, condenación],

      κατάκρισις [condenación],

      ἀκατάκριτος [no condenado],

      αὐτοκατάκριτος [auto-condenado],

      πρόκριμα [prejuicio],

      συγκρίνω [interpretar]



De tal modo que tomemos en cuanta los datos lingüísticos de la palabra.

La palabra κρίνω significa «separar», luego «seleccionar», «decidir», «juzgar», «evaluar», «ir a juicio», «buscar justicia», también «explicar», luego «creer», «resolver». La LXX usa κρίνω principalmente para términos legales, si bien también puede denotar liberación de los oprimidos (Sal. 72:2). El sentido del NT es habitualmente «juzgar», con Dios o el hombre como sujeto, y ya sea en sentido oficial o personal. También encontramos «determinar» en Hechos 16:4, «valorar» Romanos 14:5, «considerar como» en Hechos 13:46, «pensar» en Hechos 15:19, y «gobernar» en Mateo 19:28 (sentido bíblico). Teológicamente, el uso más importante es para el juicio divino (p. ej. Rom. 2:16).

 Estudiemos el concepto de juicio en el NT.

1.     El Bautista. Juan el Bautista proclama la inminencia directa del juicio divino, y por lo tanto la urgente necesidad de arrepentirse y ser bautizado, con miras al perdón divino y a la enmienda de vida (Mt. 3:7ss).

 2.     La predicación de Jesús en los Sinópticos. Jesús emite un llamado similar al arrepentimiento, debido a la gravedad del pecado y al juicio de Dios sobre él (cf. Mt. 5:22ss; 7:21ss; 10:28, 33; 13:47ss; 24:50–51; 11:20ss; 23:13ss). Los méritos no sirven (Lc. 17:7ss). La norma es la ley, la ley del amor. El juicio puede ser ejecutado por Dios (Mt. 10:32–33) o por el propio Jesús (Mt. 7:22–23), y recae tanto sobre judíos como sobre gentiles (Mt. 25:32), ya que todos son responsables ante Dios. La base para la liberación es el perdón. Se trata de un don de gracia, prometido por Jesús (Mr. 2:9; Lc. 7:36ss), de modo que sus discípulos pueden anhelar el último día, y orar por la venida del reino (Mt. 6:10). El perdón se disfruta solo en la comunión personal con Jesús. Hay que pedirlo en oración (Mt. 6:12), e implica la disposición a perdonar a los demás (Mt. 6:14). No quiere decir que el perdón divino se condicione a nuestro perdón humano; quiere decir que la ausencia del perdón humano es absurda y sin sentido allí donde se conoce el perdón divino. El hecho de que el predicador sea el juez (cf. Mr. 14:62) da una urgencia singular al mensaje de Jesús. Significa que el mensaje mismo entraña una decisión eterna. Si se lo rechaza, no deja ningún otro fundamento para la esperanza en el juicio final. Si se lo acepta, trae la verdadera liberación del juicio. Los oponentes de Jesús no pueden entender esta seguridad de liberación (Mr. 2:7), y por consiguiente condenan a Jesús a la muerte por medio de la cual se realiza esa liberación. El concepto que Jesús tiene del juicio es crucial. Si es incorrecto, su ministerio no tiene pertinencia alguna para nuestra relación con Dios. Si es correcto, nuestra situación es sin esperanza e intolerable aparte de su palabra de perdón.

 3.     Pablo. Pablo proclama el día venidero del justo juicio de Dios (Ro. 2:1ss). Todos deben comparecer ante el tribunal de Dios (2 Co. 5:10). La ira de Dios sobre las obras malvadas ya es manifiesta (Ro. 1:18ss), pero su bondad da cabida al arrepentimiento (Ro. 2:4). El dictamen final sigue quedando para el futuro, y esto hace que la cuestión de la justificación sea la cuestión crucial en la vida humana. La respuesta radica en la gracia justificante de Dios manifestada en Cristo (Ro. 5:9–10). Sobre esta base los pecadores pueden tener la seguridad de la salvación en el juicio (Ro. 8:31ss; 1 Co. 3:15).

4.     Juan. También Juan espera un juicio final en que los muertos sean resucitados (Jn. 5:28–29; 1 Jn. 4:17). El juicio se pone en manos del Hijo (Jn. 5:22). Jesús ha venido a salvar, no a juzgar (Jn. 3:17), pero aún así su palabra va a juzgar en el último día (12:48). En efecto, el juicio tiene lugar ya sobre los que no creen (3:18–19). De modo parecido, los creyentes no vendrán a juicio (5:24). No necesitan temer el último día (1 Jn. 4:17). Este mundo y su jefe también están ya juzgados (Jn. 12:31; 16:11) con la entrega propia del Hijo (12:27ss). En la seguridad de la fe, lo eterno es presente en el tiempo.

 5.     El Apocalipsis. El Apocalipsis presenta un cuadro aterrador del juicio (20:11ss) y emite serias advertencias a las iglesias (2)3). Cristo mismo tiene un papel crucial en el juicio que establece el gobierno de Dios y da inicio al nuevo cielo y la nueva tierra.

6.     Pedro y Hebreos. 1 Pedro insta a temer a Dios como Juez (2:17) y advierte que el juicio debe comenzar en la casa de Dios (4:17). Hebreos tiene un alegato contra el tomar el juicio demasiado a la ligera (10:26ss) y una exhortación a servir a Dios con reverencia y temor, porque él es un fuego consumidor (12:28–29).

7.     El juicio humano. A la luz del juicio de Dios, no debemos juzgarnos unos a otros (Mt. 7:1–2; Stg. 4:11; Rom. 14:4, 10; 1 Cor. 4:5). Esto no significa una blanda indiferencia ante el mal moral, sino un reconocimiento de la solidaridad en la culpa. Así, la disciplina eclesiástica no debe ser ruda ni condenatoria; debe recurrir a los métodos de la edificación y la cura pastoral. La propia seriedad del juicio divino preserva a la iglesia de un talante enjuiciador y legalista.

 8.     Conclusión. En el NT el juicio no tiene los aspectos caprichosos y emotivos que caracterizan a los juicios divinos en los mitos. Todos los actos humanos son un sembrar (Gál. 6:7–8). El juicio de Dios es una retribución (Rom. 1:27). Existe una relación orgánica entre el acto y la consecuencia. Dios juzga con ira santa, no con mera pasión. En calidad de Creador, ha establecido un orden moral del ser. Sus exigencias corresponden a la estructura misma de la vida humana y por tanto deciden su destino. La obediencia o desobediencia a ellas significará integración con el orden creado o fricción con él. Si la obediencia trae vida, la desobediencia implica restricción de la vida y finalmente la muerte (Rom. 6:23). Este juicio comienza en esta vida y se consuma en la próxima (Rom. 1:18ss y 2:3ss). La restricción no es simplemente externa; es primordialmente interna, y conduce a la vaciedad que Jesús retrata en Lucas 16:19ss; 18:10ss; 12:16ss, y al empobrecimiento que describe Pablo en Romanos 1:21ss. Es Dios quien ha establecido la relación entre el orden del ser y sus exigencias, y por lo tanto es Dios quien puede juzgar con justicia. Las imágenes asociadas con el juicio pueden ser tradicionales, pero el juicio en sí deja desnuda nuestra esencia oculta (Rom. 2:16), exponiendo la hipocresía del actuar sólo para ser vistos, por la esperanza de una recompensa, o por miedo (cf. Mt. 6:1ss; 1 Cor. 4:5–6), y llamándonos a un verdadero amor a Dios sobre la base del amor que Dios nos tiene y en el poder de ese amor. La misma proclamación del amor de Dios presupone que sin la obra salvadora de Dios nos dirigimos sin esperanza hacia el juicio. Extirpar o restringir la idea del juicio divino es entonces destruir el evangelio.

 κρίσις. Esta palabra, que denota un acto, tiene sentidos tales como a. «distanciamiento», «conflicto», b. «selección», c. «decisión», «juicio», «veredicto», incluso «acusación» y d. «decisión» en una batalla o en una enfermedad.

 1.     En el NT significa primeramente «decisión o fallo judicial», «juicio».

2.     En Juan es el «juicio» universal de Cristo, futuro (Jn. 5:28–29) pero ya presente (3:18ss). El sentido de «decisión» va incluido, pero esto no reemplaza del todo el de «juicio».

3.     La LXX usa κρίσις para el «derecho» de los oprimidos (Sal. 101:1), y esto explica el uso en Mateo 23:23; Lucas 11:42, donde el reproche no es que los fariseos dejen de lado el juicio, sino que son indiferentes a los derechos de los pobres (cf. Mt. 12:18ss que cita Is. 42:1ss, y Hch. 8:32–33 que cita Is. 53:7–8).

 κρίμα. Esta palabra significa la «decisión» de un juez a. como acción (Jn. 9:39; Hch. 24:25, etc.) y b. como sentencia, habitualmente de condena (tanto humana como divina). En 1 Corintios 6:7 la referencia es a una acción o proceso legal. En Apocalipsis 18:20, con base en la LXX, está presente la idea de un reclamo legal (cf. Zac. 7:9; Jer. 21:12).

κριτής. En el NT el κριτής es por lo general un juez, ya sea oficial (Mt. 5:25 etc.) o no (Stg. 2:4). Los jueces del AT son κριταί en Hechos 13:20. Dios es κριτής en 2 Timoteo 4:8; Hebreos 12:23; Santiago 4:12, y lo es Cristo en Hechos 10:42.
κριτήριον. Esta palabra denota los medios de juzgar, el lugar de juicio o el juicio mismo. El sentido en 1 Corintios 6:2, 4 es «proceso legal».

 κριτικός. Esta palabra hace referencia a la manera, la capacidad, el derecho o la acción de un juez. En Hebreos 4:12 describe la palabra de Dios diciendo que es capaz de juzgar los pensamientos e intenciones interiores.

 ἀνακρίνω, ἀνάκρισις. ἀνακρίνω significa «investigar», y se refiere principalmente a la interrogación judicial (Lc. 23:14; Hch. 4:9; 12:19, etc.). Pablo lo usa irónicamente en 1 Corintios 4:3. En 1 Corintios 14:24 significa «analizar». Se puede usar para el escudriñar las Escrituras en Hechos 17:11 y para el discernimiento espiritual en 1 Corintios 2:14–15. Los espirituales juzgan todas las cosas y no son juzgados por nadie, no por superioridad, sino porque están sujetos al Señor y por lo tanto son siervos de los demás. Respetan la conciencia de los demás (Rom. 14) pero los corrigen cuando viven según la carne (2 Co. 12:19ss). Las comunidades están unidas sólo por medio de Cristo; son por lo tanto organismos pneumáticos con una unidad de amor y no de compulsión.

ἀποκρίνω, ἀνταποκρίνομαι. ἀποκρίνω tiene sentidos tales como «separar», «ocultar», «dedicar» y «condenar», mientras que ἀποκρίνομαι significa «separarse», «desquitarse» y «responder». El NT usa ἀποκρίνομαι solamente para «responder» (a una pregunta, una solicitud, etc.), habitualmente con λέγειν, etc. Con frecuencia no hay una respuesta a algo que se acaba de decir, de modo que el sentido es «empezar a hablar» (un modismo de la LXX basado en el hebreo). ἀνταποκρίνομαι es una forma más fuerte en Lucas 14:6; Romanos 9:20; comporta la implicación de que las objeciones que se plantean son infundadas.

 ἀπόκριμα. Esta palabra poco común denota una resolución oficial que dirime un asunto. Este es el punto en 2 Corintios 1:9. Desde una óptica humana Pablo es como una persona que ha recibido una sentencia condenatoria. No menciona al que emitió la sentencia; está condenado a la muerte, no por ella.

 ἀπόκρισις. Esta palabra común significa a. «separación», «ocultamiento», y b. «respuesta». El NT sólo la usa en el sentido b. (Lc. 2:47; 20:26; Jn. 1:22; 19:9).

 διακρίνω

1.     Esta palabra, una forma más fuerte de κρίνω, tiene muchos sentidos. En el NT significa «distinguir entre personas» (Hch. 15:9), luego «juzgar» (1 Co. 6:5; Mt. 16:3). En voz media, διακρίνομαι significa «contender» (Jud. 9) y «dudar» (Mr. 11:23; Mt. 21:21; Stg. 1:6; Rom. 4:20).

2.     La duda del NT se expresa en la oración y en la acción, no en el pensamiento. De lo que se duda es la palabra de Dios. La duda no es un escepticismo filosófico ni la incertidumbre de motivaciones en conflicto. En Marcos 11:23 es una extrema falta de fe en que Dios de veras pueda hacer lo que se le pide. Implica el flaquear o ser inconstante (Stg. 1:6). Abraham es un ejemplo de verdadera fe; acepta la promesa de Dios sin desconfianza ni titubeo (Rom. 4:20). El elemento de división interna es evidente en Romanos 14:23, donde el que duda no tiene certeza de fe de que lo que se hace sea correcto (cf. Hch. 10:20). En Santiago 2:4 el punto es la incoherencia. El despreciar a los pobres riñe con la fe que se profesa al asistir a la asamblea.

3.     Esta clase de duda no aparece en el AT, donde el rechazo de la palabra de Dios es una actitud deliberada más que una falta de certeza o de coherencia. Job es un luchador más que un escéptico. El judaísmo posterior censura la pusilanimidad en la oración (cf. Mr. 11:23), pero la duda en el sentido neotestamentario sólo viene con la plena incondicionalidad de la gracia en Cristo, que intensifica la exigencia de un pleno compromiso de fe.

4.     El griego usa normalmente διστάζω para «dudar» (cf. en el NT Mt. 14:31; 28:17). El NT usa διαλογισμός en el mismo sentido. διακρίνεσθαι para «dudar» es raro incluso en los escritos cristianos posteriores, que prefieren διστάζω. Los originales semíticos expresan la idea de «opinión dividida o divergente».

διάκρισις. Esta palabra tiene significados tan variados como «separación», «distinción», «contienda», «valoración» y «exposición». En el NT generalmente significa «discernimiento» o «diferenciación» (entre espíritus en 1 Co. 12:10; entre el bien y el mal en Heb. 5:14). En Romanos 14:1 el punto es poco claro. El significado podría ser «no para disputas», pero otra posibilidad es «no para evaluación».

ἀδιάκριτος. Esta palabra también tiene muchos sentidos, p. ej. «indistinguible», «impreciso», «oscuro», «imparcial», «sin distinción». En el único caso en la LXX (Pr. 25:1) tal vez significa «incierto». En Santiago 3:17, único caso en el NT, significa «sin dudas ni hipocresía». En los Padres apostólicos la encontramos en Ignacio para «inconmovible» (Efesios 3.2; Tralianos 1.1, etc.).

 ἐγκρίνω. Esta palabra, que en el NT sólo se halla en 2 Corintios 10:12, significa «contar entre», «clasificar con».
κατακρίνω, κατάκριμα, κατάκρισις. κατακρίνω significa «condenar». En el juicio humano es el veredicto en cuanto se distingue de su ejecución, pero en el juicio divino convergen los dos (cf. Mr. 16:16; 1 Cor. 11:32; 2 P. 2:6). En Romanos 8:3 parecen tenerse presentes tanto la sentencia como la ejecución; Pablo tiene en mente la totalidad de lo que Dios ha hecho y hace por medio de Cristo, e. d. el movimiento completo desde la encarnación hasta la impartición del Espíritu (v. 4). La condenación es universalmente válida, pero es eficaz sólo para aquellos que están en Cristo (cf. 2 Cor. 5:17). Es la eliminación de la enemistad entre Dios y nosotros (Rom. 8:7). La ley nos condena y nosotros perecemos, pero en Cristo, Dios condena al pecado y nosotros quedamos libres.

 También κατάκριμα se refiere en el NT a la «condenación» divina total (Rom. 5:16, 18; 8:1). En Romanos 8:1 abarca también los resultados (cf. v. 2).

 κατάκρισις, «condenación», es usada en el NT solamente por Pablo en 2 Corintios 3:9; 7:3. En razón del pecado, la antigua alianza es de condenación, y sólo puede acarrear muerte (3:6ss). Pablo no habla en condenación sino en amor auto sacrificial (7:2ss).
ἀκατάκριτος, αὐτοκατάκριτος. La primera de estas palabras figura en el NT sólo en un contexto legal en Hechos 16:37, donde Pablo protesta que él y Silas han sido tratados mal, mientras están «sin ser condenados». El segundo término, que significa «auto condenado», figura en Tito 3:11 para la persona que es impenitente incluso después de una doble amonestación.

 πρόκριμα. En el NT esta palabra figura solamente en 1 Timoteo 5:21. Tiene aquí, no el sentido legal más estricto de un «precedente», sino el sentido moral más general de «prejuicio».
συγκρίνω. Esta palabra tiene los sentidos variados de «unir», «comparar», «medir», «evaluar» e «interpretar». En 2 Corintios 10:12 significa «comparar». Pablo no tolerará que se le compare con los arrogantes pseudoapóstoles; que ellos se comparen a sí mismos entre sí. El sentido en 1 Corintios 2:13 es difícil de fijar. «Unir» es demasiado débil; «comparar» introduce una idea ajena; «evaluar» difícilmente encaja en el contexto, y por lo tanto lo mejor parece ser que se traduzca «interpretar» o «explicar»: interpretar las verdades reveladas por el Espíritu.

 Conclusión 

 Con toda sinceridad creemos que al analizar con mayor detalle este pequeño resumen nos ayudará a ubicar el sentido y vocablo “criticar” para mirarlo en dos sentidos generales más documentados y sobrios:
1. Para no abusar del vocablo y caer en desplantes desmedidos e infamatorios, que sin duda, en su mayoría se nutren de desinformación, y prejuicio.

2. Para no debilitar el sentido original, que sí le daban los autores del NT quienes siendo inspirados por el Espíritu Santo lo comunicaron correctamente.  
Que Dios nos auxilie con su misericordia para que no califiquemos a lo "bueno malo y a lo malo bueno". Sino que con recto entendimiento, podamos examinar nuestro contexto evangélico cristiano en Latinoamérica con sabiduría y sobriedad, junto con amor y firmeza celosa en defensa de la sana doctrina. 

Término con las palabras del profeta Isaías:

Isa 5:20
Contra los que engañan
»¡Qué mal les va a ir a ustedes!
Dicen que lo malo es bueno.
y que las tinieblas son luz.
También dicen que lo amargo es dulce.




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