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miércoles, 22 de febrero de 2012

LOS CULTOS DE MISTERIOS Y SU INFLUENCIA EN EL CRISTIANISMO (PRIMERA DE DOS PARTES)

Una breve presentación de teorías acerca de la palabra “misterio”, un repaso de características comunes de las religiones de misterios y factores que contribuyeron a su popularidad y una descripción corta de los misterios principales con sus mitos ponen un fundamento para considerar su posible influencia en el cristianismo temprano. Después de analizar algunas similitudes y diferencias entre los dos fenómenos religiosos se concluye que hubo cierta influencia mutua en terminología, formas rituales y hasta conceptos, pero que la teología cristiana fue muy diferente de las creencias asociadas con los misterios.

INTRODUCCIÓN
Uno de los fenómenos religiosos presentes en el tiempo en que se formó el Nuevo Testamento lo constituyeron las religiones de misterios. Los misterios, como se les suele referir,
fueron sociedades con ritos y doctrinas secretos, admisión a las cuales fue por medio de instrucción, disciplina e iniciación (τελετή, literalmente “perfeccionamiento”), siendo llamado el celebrante un hierofante (uno que descubre lo santo) y el iniciado o el que está siendo iniciado, un místico (μύστης).1
En términos generales puede decirse que el culto de misterios “consistía en la representación del mito (particular a cada culto) del triunfo del dios sobre sus enemigos o sobre la muerte”.2 En palabras de G. Bornkamm:
Los misterios son ritos cúlticos en los cuales los destinos de un dios son representados por medio de acciones sagradas delante de un círculo de devotos, de tal manera que es dada a ellos una parte en el destino del dios.3
A la vez, como ha dicho Ninian Smart, estos cultos “formaron religiones dentro de la religión más grande”.4 Muchos dioses que se veneraban en los cultos de misterios pertenecían al panteón olímpico de los cultos estatales griegos asociados a las ciudades estado.5 Además, las religiones de misterios en el período helenista no eran antagónicas ni hostiles a las religiones oficiales. James Newsome nota que “a menudo no se consideraba inusual que un individuo dado pudiera identificarse con más de un culto y/o sistema filosófico …”.6
En el presente artículo se ofrecerá en primer lugar un trasfondo general, incluyendo los principales rasgos generalizados en estos cultos. Luego se hará una breve descripción de los principales cultos con su mito principal en el cual se basaban, y, finalmente, se analizará la posible influencia de este fenómeno sobre el judaísmo y el cristianismo con sus Sagradas Escrituras del Nuevo Testamento.

TRASFONDO GENERAL
En esta primera sección se dará una breve explicación de algunas cuestiones relacionadas con el significado de la palabra μυστήριον “misterio”, se enumerarán los factores que contribuyeron al florecimiento de estos cultos y los rasgos comunes de tales cultos que les hizo ser clasificados como cultos de misterios.

La palabra “misterio”
Parece difícil hasta hoy determinar con certeza la etimología de la palabra μυστήριον. Para algunos su etimología misma constituye un misterio.7 Lo más que se ha podido hacer es dar sugerencias. Aune sugiere que el término se basa en la palabra μύστης “iniciado”, desde la cual se derivó el término μυστήριον con el significado de “rito de iniciación”.8 Otros, como Bornkamm, Meyer y Newsome, creen probable que la derivación sea de μύειν “cerrar (la boca, los labios)”.9 Para Meyer, esta idea de “cerrar” puede tener al menos dos posibles usos en los cultos de misterios. Primero, puede estar relacionada con el hecho de que al iniciado se le requería guardar cerrados los labios y no divulgar el secreto revelado en la ceremonia privada.10 La otra posibilidad tiene que ver con el cerrar y abrir de los ojos en la iniciación en un misterio: “Los ojos cerrados traían tinieblas al que se iniciaba, tanto literal como metafóricamente, y el abrir de los ojos era un acto de iluminación”.11
Otro aspecto importante tocante al término tiene que ver con la forma plural “misterios”, que regularmente se usa para referirse a estos cultos. Parece ser que la designación obedece al hecho de que las ceremonias o ritos siempre abarcaban una pluralidad de acciones.12

Factores que contribuyeron al florecimiento de los misterios
Las religiones de misterio florecieron al lado de las religiones oficiales y públicas durante el período grecorromano.13 Su desarrollo puede ser estudiado a través del período que va desde el siglo VII a.C. hasta el siglo IV d.C.14 Involucraban la adoración de deidades de diversas regiones, tales como Grecia, Siria, Anatolia, Egipto y Persia.15 Mientras que los cultos oficiales se mantenían, debido a varios factores los cultos de misterios fueron ganando popularidad. En todo caso, los cultos de misterios constituían un sistema religioso complementario y no opuesto a la religión olímpica y de los cultos públicos.16 A continuación mencionamos algunos de los factores que contribuyeron a su crecimiento.

La transformación de la polis. Se ha argumentado que ya para los griegos de los siglos V y IV a. C. la religión clásica representada por los dioses olímpicos estaba en un proceso de decadencia.
Los días heroicos celebrados por el bardo Homero en sus Ilíada y Odisea representaban el antiguo orden del mundo griego, y ese antiguo orden con sus cada vez más anacrónicas polis y sus dioses fuera de moda estaba dando paso a un nuevo mundo post-olímpico.17
Previo a esta decadencia, bajo el sistema de ciudades estado griegas (la polis helenista) se había logrado una unificación generalizada de la forma de vida.18 Sin embargo,
el intercambio con otros pueblos (ya en boga previo a la actividad de Alejandro) y sobre todo las conquistas de Alejandro Magno, de 336 a 326, traerían profundos cambios a los valores de la antigua polis griega y a los dioses olímpicos ligados a ella”.19
El mundo helenístico ya no sería simplemente otro mundo clásico con valores griegos y deidades clásicas, sino uno más cosmopolita: “el kosmos o ‘mundo’ fue la (nueva) polis, y los ciudadanos y dioses de este mundo ya no fueron solo griegos, sino de la Anatolia, Asia, África e India.20 Es, entonces, este intercambio cultural a gran escala (occidente-oriente) que hace de la antigua polis, culturalmente unificada, una polis mundial integrada por una pluralidad internacional de culturas lo que trae consigo el florecimiento y expansión de nuevos cultos a deidades extranjeras.21 Muchos de estos fueron adquiriendo forma de cultos de misterios.22

La crítica filosófica de la religión clásica. Aun antes de los tiempos de Alejando se había comenzado a desafiar las creencias griegas y a exponer a los dioses olímpicos como indignos de la adoración y devoción del pueblo griego pensante, y los ataques continuaron durante el período helenístico.23 Newsome hace la relación de que
si el decaimiento de la confianza en los antiguos dioses del monte Olimpo había llevado, entre los más racionalmente inclinados ciudadanos del mundo helenista, a nuevas formas de filosofía, aquellos con una inclinación mística fueron atraídos a las nuevas religiones que florecieron en el período helenístico y posteriormente.24
Esta crítica a los dioses tradicionales, especialmente por los pensadores, debió haber sido un factor que contribuyó en alguna medida a una búsqueda por una religiosidad más mística, como vemos en el siguiente apartado.

La búsqueda de una religión más significativa. Para muchos en el período grecorromano, la religión oficial parece no haber llenado las necesidades religiosas más profundas, por lo que encontraron en las religiones de misterios una experiencia más satisfactoria.25 Entre las características que ejercerían un peculiar atractivo hacia estos cultos estarían su carácter voluntario y personal (al contrario de los cultos familiares o de Estado, a los que se pertenecía por virtud de ciudadanía y nacimiento), su promesa de una intimidad especial con la deidad y una inmortalidad feliz más allá de la tumba.26 Otro factor de atracción habría sido el carácter de hermandad e igualdad predominante en estos cultos.27 Asimismo, la naturaleza o características propias y peculiares de los diferentes cultos serían atrayentes, por ejemplo lo turbulento y orgiástico del movimiento dionisiaco, la purificación y búsqueda de liberación mediante el renacimiento del orfismo o lo sacramental y dramático de los misterios eleusinos.28

Aspectos característicos de los cultos de misterios
Aún cuando los cultos de misterios fueron variados en cuanto a su origen geográfico, desarrollo histórico y orientación teológica y abanderaron deidades de todo el alrededor del mundo mediterráneo y del antiguo Medio Oriente, “autores antiguos y modernos han clasificado y analizado juntos a los misterios porque ellos representan una particular forma de religión”.29 Es decir, estos cultos, a pesar de sus diversos orígenes y creencias, comparten características que hacen posible y apropiado clasificarlos bajo una misma orientación. A continuación se presentan algunas de las más sobresalientes.

Cultos privados por elección. Meyer hace una buena descripción de esta particularidad que matizaban a estos cultos:
Los misterios fueron grupos religiosos secretos compuestos de individuos que habían decidido, mediante elección personal, ser iniciados dentro de la profunda realidad de un dios u otro. A diferencia de las religiones oficiales, en las que se esperaba que las personas mostraran fidelidad exterior y pública a los dioses locales de la polis o Estado, los misterios enfatizaban una adoración interna y privada dentro de grupos cerrados.30
Parecería quizá algo novedoso e interesante por su carácter misterioso y secreto. Las personas podrían decidir entrar o no entrar en un culto mistérico y practicar ritos privados que prometían beneficios atractivos.

Ritos de iniciación. Los que decidían entrar en las religiones mistéricas debían ser sometidos a un proceso de iniciación. Este se celebraba una sola vez, pero a través de varias etapas. Por ejemplo, en los misterios de Eleusis la iniciación comprendía los “pequeños misterios”, “los grandes misterios” (τελετή,) y la experiencia final (ἐποπτεία).31 La única y poca información a la que se ha tenido acceso sobre los diversos ritos (ayunos, purificaciones, sacrificios) corresponde a las primeras etapas de la iniciación (μύεσις), puesto que los de las etapas finales nunca se revelaban.32 En las fuentes literarias se usa un lenguaje muy discreto para referirse a estos ritos o experiencias dentro de las ceremonias privadas de la τελετή, el rito principal del culto: “el cumplimiento de acciones sagradas (δρώμενα), la exhibición de símbolos sagrados (δεικνύμενα) y la comunicación de fórmulas cultuales (λεγόμενα)”.133 Un elemento constitutivo de la iniciación en Eleusis fue un bautismo en que “la sacerdotisa derramaba un vaso de agua sobre la cabeza del neófito desnudo”.34

Ofrecimiento soteriológico y nuevo nacimiento. La oferta de salvación fue un elemento característico de los cultos de misterios. Por medio de la iniciación, se decía que el candidato moría a su anterior ego para nacer de nuevo y así ganar la salvación.35 Según Haufe:
La salvación consiste en liberarse del dominio del destino, de las potencias cósmicas y de la muerte, juntamente con la facultad de atravesar el Hades sin ser aniquilado y de permanecer en la ultratumba en compañía de la divinidad.36
Al respecto Bornkamm explica:
Se puede ver con mayor o menor claridad en todos los misterios que llevan a los iniciados al borde de la muerte para que sean sometidos a un cambio que ha tomado lugar en el destino del dios que el rito promulga y que les asegura de una vida de salvación de ese momento en adelante.37
Esta salvación tenía trascendencia más allá de la vida terrenal.38 En los misterios de Mitras (según las inscripciones de Santa Prisca) se pensaba que los ritos traían la salvación y transformación de los iniciados, descrita en términos de renacimiento y creación (o re-creación).39 La salvación en otros casos implicaría el retorno de los devotos al cielo, liberados del mundo material y la mortalidad, a diferencia de los que han vivido impíamente, destinados a la migración a otros cuerpos,40 al parecer una especie de reencarnaciones continuas.

Precepto del silencio. Uno de los aspectos más característicos de estos cultos fue el compromiso al que todo iniciado se sometía de guardar riguroso secreto del contenido del misterio.41 Se ha discutido tocante a la razón de ser de este requerimiento. Según Haufe, pretendía proteger de la profanación las singularidades del rito.42 Esto está en armonía con el punto de vista de Bornkamm, para quien “la verdadera razón para el mandamiento debe ser buscada en la santidad especial de las acciones que establecen una μετουσία (comunión, participación, asociación) con la deidad”.43
En un pasaje de Descripción de Grecia, obra del geógrafo Pausanias escrita a mediados del siglo II d.C., puede verse el cuidado que se tenía de no revelar los misterios, en este caso respecto a los Misterios de Andania: “No puedo revelar los ritos de la Gran Diosa, porque son sus misterios que se celebran en el bosque karnaciano, y yo los considero como segundos en santidad solo a los eleusinos”.44 Meyer también comenta acerca de La Regla de los Misterios de Andania, un registro público de las regulaciones a seguir en la celebración de estos misterios:
Nada secreto o prohibido es divulgado en la Regla de Andania. Cuando la inscripción hace mención de cosas que no deben ser reveladas, lo hace con lenguaje resguardado y oscuro y de allí emplea frases enigmáticas, tales como: “las cosas pertenecientes a la iniciación” y “las cosas pertenecientes a los sacrificios”.45
Según Bornkamm, son los ritos específicos del culto los que deben guardarse en secreto:
Los secretos a ser estrictamente guardados son los detalles del culto, es decir, los ritos sacramentales que constituyen el verdadero evento del misterio, la actualización cúltica de la deidad que se muestra presente en el drama sagrado, en la exposición por el hierofante de los símbolos sagrados y en la pronunciación de la fórmula sagrada acompañante, y que entra dentro de la asociación santificante y sacramental con los devotos.46
Fuera de esta información, no hay ninguna claridad en cuanto a qué fue exactamente lo efectuado, lo mostrado y lo dicho o hablado en las ceremonias de estos cultos.

Trasfondo agrícola. Los ciclos de la vegetación jugaron un papel característico en la mayoría de los cultos de misterios.47
Aparentemente arraigados en antiguos rituales tribales y de fertilidad, los misterios celebraban la muerte y nueva vida que puede ser experimentada no solo en la naturaleza sino también en el mundo del género humano”.48
Los cambios de la vegetación, y más específicamente de los granos, “se veían reflejados en el destino del dios, doloroso primero y triunfal después, que es transferido al mista, haciéndole vencer al destino y la muerte”.49 Esta relación se puede ver, por ejemplo, en los mitos de Deméter y Dionisio según explica Vermaseren:
… en ambos casos se establece una intensa alusión al milagro de la cosecha anual de trigo y vino. Este surgir del pan y del vino del seno de la tierra una vez pasado el invierno se atribuía a tan poderosas divinidades, convirtiéndose para los iniciados en símbolo de su propia muerte y resurrección.50
Esta relación de los cultos de misterios con los ciclos de la vegetación y la agricultura es para algunos estudiosos la explicación de otro de los rasgos característicos de estas antiguas religiones, a saber, la figura sobresaliente de una deidad femenina.

La figura de las diosas. Este detalle, al parecer, forma parte inevitable en los cultos de misterios. Al considerar sus diferentes mitos puede observarse, en muchos de ellos (probablemente no en todos los cultos), a una diosa como la figura principal, si bien acompañada a veces por figuras masculinas, ya sean humanas o divinas. Pensemos, por ejemplo, en las parejas Cibeles-Atis, Astarte-Adonis e Isis-Osiris.51 Lo interesante es que las tres figuras masculinas están siempre sometidas a la señora de la naturaleza, que en cada caso se les junta.52 Parece que el trasfondo de este aspecto se encuentra en antiguos festivales agrícolas en los que los adoradores expresaban su interés por la fertilidad de la tierra que era nutrida y protegida por la divina madre.53 Los cultos de misterios parecen haber retenido este interés por la madre divina, reservando en muchos de ellos una posición de dominio para una gran diosa.54


1 Jack Finegan, Myth & Mystery: An Introduction to the Pagan Religions of the Biblical World (Grand Rapids: Baker Book House, 1989): 172.
2 Florentino García Martínez, “El entorno religioso del Nuevo Testamento”, en Joaquín González Echegaray et al., La Biblia en su entorno (Estella [Navarra], España: Editorial Verbo Divino, 1992): 361
3 G. Bornkamm, “Μυστήριον”, Theological Dictionary of the New Testament, ed. Gerhard Kittel (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 1967) 4:803.
4 Ninian Smart, The World’s Religions (Cambridge: Cambridge University Press, 1998): 234.
5 John E. Stambaugh y David L. Bach, El Nuevo Testamento en su entorno social (Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer, 1993): 161. Por ejemplo, la diosa Deméter se veneraba en los misterios de Eleusis, y el dios Dionisio en uno de los más famosos cultos mistéricos. Se comprende mejor este fenómeno con lo dicho por James D. Newsome, Greeks, Romans, Jews (Filadelfia: Trinity Press International, 1992): 27–28: “Algunos de los misterios estaban centrados sobre la devoción a deidades que habían sido veneradas por siglos como parte del panteón griego antes del período helenístico, mientras que otros se enfocaban en dioses y diosas cuyos hogares habían estado originalmente en Oriente o en Egipto”.
6 Newsome, Greek, Romans, Jews: 27. Aunque debe considerarse, como Newsome señala en la misma página, que en el caso del culto a Dionisio hay cierta evidencia de que haya habido persecución para sus adoradores (en las diversas versiones de su mito es un rasgo común que a su regreso a Grecia es recibido con hostilidad). Cp. Günter Haufe, “Los misterios”, en El mundo del Nuevo Testamento, ed. J. Leipoldt y W. Grundmann (Madrid: Ediciones Cristiandad, 1973) 1:121–122, quien informa, entre otras cosas, que “en el 186 a.C. las autoridades romanas acusaron oficialmente a los fieles de Dionisio de desenfrenado libertinaje, de asesinato y de otros cargos falsos semejantes”. Sin embargo, luego el mismo César introdujo el culto de Liber Pater fusionado con Dionisio.
7 Bornkamm, “Μυστήριον”: 803.
8 D. E. Aune, “Religions, Greco-Roman”, Dictionary of Paul and His Letters, ed. Gerald Hawthorne y Ralph Martin (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1993): 792.
9 Bornkamm, “Μυστήριον”: 803; Marvin W. Meyer, The Ancient Mysteries (San Francisco: Harper & Row Publishers, 1987): 4; Newsome, Greeks, Romans, Jews: 27.
10 Meyer, The Ancient Mysteries: 4.
11 Ibid.
12 K. Prümm, “Misterio”, Diccionario de teología bíblica, ed. Johannes B. Bauer (Barcelona: Editorial Herder, 1967): 666.
13 Marvin W. Meyer, “Mysteries”, Dictionary of New Testament Background ed. Craig A. Evans y S. E. Porter (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 2000): 720.
14 Bornkamm, “Μυστήριον”: 803.
15 Meyer, The Ancient Mysteries: 3.
16 Mircea Eliade, Historia de las creencias y de las ideas religiosas, trad. J. Valiente Malia (Madrid: Ediciones Cristiandad, 1978) 1:316.
17 Meyer, The Ancient Mysteries: 1.
18 Ibid. Meyer sostiene que “ordinariamente pequeñas en tamaño y homogéneas en carácter, las autónomas ciudades estado habían salpicado el paisaje entre las colinas y montañas de Grecia e integrado el vivir político, social, cultural y religioso de los habitantes a una magnitud extraordinaria”.
19 Ibid. Meyer parece sugerir que la religión griega clásica con sus dioses olímpicos, con Zeus a la cabeza, eran una réplica del sistema feudal operante en las ciudades estado.
20 Ibid., 2. Cp. Michel Dubuisson, “Grecia (religiones de la antigua): período helenístico y romano”, Diccionario de las religiones, ed. Paul Poupard (Barcelona: Editorial Herder, 1987): 709: “La ciudad, marco tradicional de la vida política, está en decadencia y deja su puesto a amplios conjuntos monárquicos, dominados por la personalidad de los sucesores de Alejandro y, posteriormente, del emperador de Roma. El hombre no es ya esencialmente un ciudadano: el acento se desplaza hacia el individuo, mientras se difunde la idea de un mundo habitado que es común a todos los hombres”.
21 M. J. Vermaseren, “Religiones helenísticas”, en Historia religionum, ed. C. J. Bleeker y G. Widengren (Madrid: Ediciones Cristiandad, 1973) 1:487.
22 Algunos autores sugieren que en un estrato previo, los cultos mistéricos fueron de carácter público, pero que en determinado momento de su desarrollo histórico adquirieron la función específica de las religiones mistéricas. Cp. Eliade, Historia de las creencias 1:384.
23 Meyer, The Ancient Mysteries: 2–3. Meyer señala que mucho antes del tiempo de Alejandro Magno (siglo IV a.C.) “ya se habían lanzado dudas sobre las deidades olímpicas de la polis griega … Filósofos y dramaturgos ya habían cuestionado las virtudes e, implícitamente, la existencia de dioses y diosas que eran retratados, con intensidades antropomórficas, como inmortales lujuriosos, celosos y malévolos”. Cp. André Motte, “Grecia (religiones de la antigua): fenómenos de distanciamiento y nacimiento de una teología racional”, Diccionario de las religiones: 707–08.
24 Newsome, Greeks, Romans, Jews: 27.
25 Meyer, The Ancient Mysteries: 2–3. Cp. Thomas D. Lea, El Nuevo Testamento: Su trasfondo y su mensaje, trad. Ruben O. Zorzoli (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2000): 48. Según Lea, “los ciudadanos grecorromanos no hallaron una satisfacción verdadera en la devoción al panteón romano ni en la práctica de la adoración al emperador”. Además, agrega que “la mayoría de los ciudadanos quería una fe más personal que les asegurara el contacto con la deidad y les ofreciese esperanza en tiempos de ansiedad o dificultad”.
26 Stambaugh y Bach, El Nuevo Testamento en su entorno social: 167–68.
27 Meyer, The Ancient Mysteries: 9. Cp. Smart, The World’s Religions: 241, quien dice en cuanto al culto de Mitra: “El mitrianismo llegó a ser un tipo de club de iniciación; sus ritos engendraban el sentimiento de una vida renovada y de camaradería”.
28 Smart, The World’s Religions: 234.
29 Meyer, “Mysteries”: 720. Cp. García Martínez, “El entorno religioso del Nuevo Testamento”: 361: “A pesar de todos estos elementos comunes, no se puede olvidar que las diversas religiones mistéricas, cuyos orígenes eran muy diversos (griegos, tracios, frigios, egipcios o persas) y que florecieron en distintas épocas, conservaban su individualidad y sus características propias”.
30 Meyer, The Ancient Mysteries: 4.
31 Eliade, Historia de las creencias 1:311.
32 Ibid.
133 Haufe, “Los misterios”: 112. Meyer, “Mysteries”: 721 sugiere que “pre-sumiblemente esta suerte de cosas también era parte de otros misterios”. Cp. los siete grados de los iniciados en el culto del dios iranio Mitra identificados en A. W. H. Adkins, “Religión griega”, en Historia religionum 1:500–501.
34 Haufe, “Los misterios”: 115. Cp. la pág. 134 respecto al bautizo en el mito de Mitra, donde un bautismo en la sangre de un toro parece haber sido uno de los ritos de iniciación.
35 Louis H. Feldman y Meyer Reinhold, Jewish Life and Thought among Greeks and Romans (Minneapolis: Fortress Press, 1996): 51.
36 Haufe, “Los misterios”: 112.
37 Bornkamm, “Μυστήριον”: 805.
38 Aune, “Religions, Greco-Roman”: 792, sostiene, con base en Fírmico Materno, De errore profanarum religionum 22.1, que esta salvación tenía “el sentido tanto de salud y prosperidad en esta vida como de una vida dichosa después de la muerte”. Eliade, Historia de las creencias 1:309, comentando la expresión “¡Bienaventurado el hombre que ha contemplado todo esto antes de marchar bajo tierra!”, explica: “en virtud de las cosas vistas en Eleusis [uno de los ritos consistió en ver o contemplar los símbolos sagrados del culto, como ya se ha mencionado], el alma del iniciado gozará después de su muerte una existencia bienaventurada. No se convertirá en sombra triste y exánime, desprovista de memoria y vigor, que era a lo que tanto temían los héroes homéricos”.
39 Meyer, The Ancient Mysteries: 200. Cp. Haufe, “Los misterios”: 139 tocante al concepto de salvación en el culto de Isis y Serapis, donde “la salvación consiste en que el mista [el que está siendo iniciado] se transforma en renatus e Istar Solis, es decir, en un ser divino gracias a un renacimiento.
40 Jack Finegan, Myth & Mystery: 201–02.
41 Eliade, Historia de las creencias 1:331, n. 3, da el dato de que “Esquilo estuvo a punto de perder la vida porque los atenienses pensaban que en sus tragedias revelaba ciertos misterios”.
42 Haufe, “Los misterios”: 112.
43 Bornkamm, “Μυστήριον”: 808.
44 Citado en Meyer, The Ancient Mysteries: 50.
45 Ibid., 51.
46 Bornkamm, “Μυστήριον”: 807. Estos ritos incluían, según informa Haufe, “Los misterios”: 112, “δρώμενα, acciones sagradas, δεικνύμενα, la exhibición de símbolos cultuales, y λεγόμενα, la comunicación de fórmulas cultuales”.
47 De hecho, los mismos dioses olímpicos de la religión oficial eran agrícolas en su origen. Cp. Stambaugh y Bach, El Nuevo Testamento en su entorno social: 161: “Muchos de los dioses griegos eran agrícolas en su origen: Zeus era un dios celeste que envió la lluvia; Deméter producía el grano de la tierra; Dionisio hacía que crecieran las viñas y abundante sabia en los árboles; Afrodita se preocupaba por el proceso de la reproducción y la fertilidad; Artemis estaba asociada con el ciclo mensual de la luna”.
48 Meyer, “Mysteries”: 720.
49 Haufe, “Los misterios”, 112. Cp. Stambaugh y Bach, El Nuevo Testamento en su entorno social: 168, donde con respecto a los misterios eleusinos dice que “se basan en el mito del rapto de Persefone por Pluto, y conmemoraban el ciclo anual en que la semilla es enterrada en los silos subterráneos, muere y, después es plantada en la tierra y surge de nuevo a una nueva y alentadora vida”. Cp. además con Meyer, The Ancient Mysteries, 5–6.
50 Vermaseren, “Religiones helenísticas”: 495. Según Meyer, The Ancient Mysteries: 5, “en Eleusis Deméter y Kore eran diosas del grano, y antiguas ceremonias agrícolas dramatizaban la siembra, crecimiento y siega del grano”.
51 Prümm, “Misterio”: 673.
52 Ibid.
53 Meyer, The Ancient Mysteries: 6.
54 Ibid. Meyer hace el siguiente recuento: “… los misterios eleusinos con el énfasis en la gran madre Deméter y su hija Kore; los misterios de Andania, con la adoración de varios dioses y diosas, entre ellas Deméter, Hagne y (en Pausanias) la Gran Diosa; los misterios de Isis y Osiris, en que la Reina Isis provee firmeza maternal en el enfrentamiento de las vicisitudes en la carrera de Osiris; y los misterios de la Gran Madre, con la Magna Mater como señora sobre todos, incluyendo a su agonizante amante Atis”.

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